¿Puedes imaginarte a Fernando Alonso siendo también campeón de MotoGP? ¿Verías a Márquez siendo campeón del mundo de Fórmula 1 después de sus éxitos en las motos?

A día de hoy parece imposible, y es que lo es. Hoy en día todo es demasiado técnico y requiere de demasiado entrenamiento como para tener la capacidad de poder dominar las dos disciplinas.

Hace 70 años alguien consiguió eso que hoy parece imposible. Ser el más rápido en cualquier cosa que tuviera ruedas, sin importar el número de ruedas ni la cilindrada o potencia del motor.

John Surtees fue un piloto británico. Pero piloto en general, no piloto de motos o de coches. Es algo que pasa cada poco tiempo, pero hay gente que nace con un don, y está claro que el de Surtees era la velocidad.

Su relación con la velocidad empezó en el mundo de las motos, concretamente en la que hoy es conocida como la prueba más dura y arriesgada del mundo del motociclismo, el TT Isla de Man. El participar en pruebas de ese calibre le permitió curtirse antes de dar el salto a la competición por excelencia, el Campeonato Mundial de Motociclismo.

Surtees consiguió cuatro campeonatos mundiales en las cilindradas de 500 cc y 350cc. Antes de dar cambiar de disciplina consiguió un total de 38 victorias en 51 carreras… saquen los porcentajes. Ahí ya quedó claro que John sabía cómo ir rápido y que tenía algo especial.

Cuando abandonó el Campeonato del Mundo de Motociclismo, no lo hizo para retirarse de la competición. Lo hizo para conseguir algo que hasta el momento (y probablemente en la historia) solo ha conseguido él. Ser campeón también del campeonato mundial de Fórmula 1.

Surtees debutó en el mundial de F1 en el año 1960 y solo necesitó dos carreras para demostrar que había cambiado de modalidad para seguir ganando. En su segundo Gran Premio, que tuvo lugar en Silverstone, ya consiguió subirse al segundo cajón del pódium. Aunque no fue tan fácil como en un principio podía parecer, su buen hacer la volante y su capacidad para ir rápido le permitieron ponerse a los mandos de un Ferrari que venía de un mal año y buscaba el volver a colocarse en la elite de la F1.

John-Surtees-F1

Surtees ya sabía lo que era ser campeón con una máquina italiana. Ya había ganado en motos con la MV Augusta y ahora quería hacerlo en otra disciplina pero también con un vehículo italiano. Aunque solo pudo quedar cuarto en la general del mundial al final del campeonato, quedó claro que Ferrari tomó una muy buena decisión, ya que sus compañeros de equipo quedaron 10º y 17º.

Al año siguiente se vivió un campeonato de los más reñidos, con tres pilotos mano a mano para llevarse el campeonato, que se decidió en el último Gran Premio del año en México. A ese Gran Premio llegaron Surtees, Grande Graham Hill y Jim Clark (el campeón del año anterior). En esa carrera Surtees consiguió quedar segundo y conseguir la hazaña que ahora recordamos: ser campeón del mundo de F1 después de haberlo sido también en motociclismo. Para ser justo hay que decir que le acompaño eso que se suele llamar la suerte de los campeones, ya que Jim Clark estuvo a punto de llevarse el campeonato por segundo año consecutivo, pero su motor dijo basta en la penúltima vuelta y estalló.

Después de ese año y de varios intentos más con diferentes proyectos en Honda y uno con equipo y coche propio, Surtees se retiró en 1978, mermado por problemas derivados de un grave accidente que sufrió en 1965 y que no lo permitió volver a estar en plenas condiciones.

En 1996 fue incorporado al Salón de la Fama de los deportes de motor, con un palmarés que nadie puede igualar. Y es que solo hay una palabra para definir a Surtees: rápido. Sin importar el número de ruedas.