Estar en unos Juegos Paralímpicos no es algo que pueda alcanzar cualquiera y menos aún si hablamos de participar quedando entre los primeros puestos. Héctor Cabrera Llacer ya vivió esa experiencia en Río 2016 y se está preparando para Tokio 2020. Un todoterreno que se atreve con lo que se le ponga por delante, como la Spartan Race de Cheste la semana pasada, y que nos ha atendido en VKS Sport. esto es lo que nos ha contado:

Competiciones locales, nacionales, continentales, pero, ¿cómo se siente una persona al disputar unos Juegos Paralímpicos? ¿Puede ser una de las experiencias más increíbles de tu vida?

Podría decir que es una sensación indescriptible. Ver reflejado el trabajo de 4 años es muy gratificante. Quiero pensar que no serán los últimos y que en los próximos estaré más preparado y con más experiencia en este tipo de competiciones y rendiré aún más de lo que hice. Sin lugar a duda, ha sido una de las experiencias más increíbles de mi vida hasta el momento.

La jabalina no suele ser, desafortunadamente, un deporte mayoritario, ¿cómo empezaste a practicarlo? ¿Lleva muchas horas de entrenamiento, no es así?

Mis inicios en el mundo del atletismo vinieron a través de la ONCE, con Julio Santodomingo, en un campus de verano que organizaron para la integración de niños en el mundo paralímpico. Tuve la suerte de ser seleccionado por la Federación para participar en un encuentro internacional en Lituania y allí empezó mi verdadero camino en el mundo de la jabalina. Me ocurrió algo anecdótico: En un lanzamiento de una pelota de unos 150g, les pasó por encima a los jueces que estaban marcando donde caía y no me pudieron medir ese lanzamiento. Desde ese momento me enamoré de este deporte y quise continuar lanzando lo más lejos que pudiera. Por supuesto, esto no es fácil, son muchas las horas que estoy en una pista de atletismo o en el gimnasio pero como dicen los abuelos: “Sarna con gusto no pica”.

Como paratleta, ¿consideras que aún queda mucho por hacer en el deporte adaptado?

La verdad es que sí, pero no solo en el deporte paralímpico sino también con todo el deporte en sí. Pero sí que es cierto que el mundo paralímpico está más apartado y se considera, aún, que su exigencia es menor y ya se va viendo que esto está cambiando y que el alto nivel en el deporte adaptado cada vez es más alto. Esto también nos gustaría que se viera reconocido.

Para terminar, ¿qué objetivo tienes ahora en mente?

Tengo muchos objetivos, pero los más importantes son terminar mi carrera en Ciencias de la actividad física y del deporte y por supuesto, los Juegos de Tokio 2020. Pero aún queda mucho por hacer y antes hay que pasar por Europeos como el del año que viene en Berlín.