Joana Pastrana es una de esas personas que tiene la lucha constante por bandera. Campeona del mundo de peso mínimo hace apenas unas semanas, dejó hace relativamente poco su trabajo como camarera para dedicarse por entero al boxeo. Una disciplina que le ha supuesto momentos buenos y otros no tanto, como cuando se rompió la mano en pleno combate y aun así, estuvo a punto de ganarlo. Joana es una muestra de quien quiere, puede.

  1. Campeona del mundo de peso mínimo. ¿Cómo ha sido la preparación hasta llegar a conseguir este título?

La verdad es que la preparación ha sido una preparación de años, porque esto no se consigue en una sola preparación pero ésta  en especial ha sido más larga que las demás, ya que se nos dilataron mucho las negociaciones para conseguir la pelea, unos seis meses prácticamente, y sin lugar a dudas ha sido la más larga y la más dura que nunca he hecho. Pero para conseguir los resultados hace falta apretar mucho y trabajar muy duro.

  1. ¿Cómo empezaste a boxear?

Siempre me han gustado los deportes de contacto, y empecé practicando muay thai, pero al compaginarlo con mi otro trabajo de camarera me resultada muy lesivo. Las piernas sufren mucho en ese deporte, ya que hay que dar patadas, y once, doce horas de pie, me pasaban mucha factura. Decidí pasarme al boxeo y es la mejor opción y lo mejor que podía haber hecho en mi vida, porque descubrí que era mi deporte.

  1. Llevas como profesional apenas dos años, pero ya has sido campeona de Europa dos veces y ahora, campeona del mundo. ¿Qué cambios ha habido en tu vida a medida que iba pasando el tiempo y los resultados llegaban?

Sinceramente no ha habido mucho cambio, lo único que he modificado ha sido centrarme aún más en este deporte, ya que dejé mi trabajo para volcarme de lleno en el boxeo. Ser más constante y más disciplinada porque según van llegando los resultados lo menos que puedes hacer es relajarte, porque cuando te relajas es cuando pierdes, es cuando las cosas salen mal. Así que todo lo contrario de lo que se piensa la gente; yo ya he ganado y ya soy la mejor y puedo no entrenar tanto como antes. Todo lo contrario. Ahora es todo mucho más sacrificado y tengo que emplearme más si cabe.

  1. Hace un tiempo te lesionaste el metacarpiano y, aun así, estuviste a punto de ganar aquel combate. ¿Qué supuso para ti aquella lesión?

En un primer momento te cuestionas y te preguntas a ti misma que si ya ha terminado tu carrera, que si hasta aquí llegó, no había empezado y ya te tienes que plantear si eso es el final. Pero eso fue la primera semana de habérmela roto, enseguida, en cuanto me operaron y empecé a mover los dedos, dije esto no me puede frenar, esto no puede parar aquí, y la verdad es que tengo que decir, por raro que parezca, que me alegro de que me hubiese pasado, porque gracias a eso he cogido una destreza que no hubiese cogido de otra manera con la otra mano, con la mano izquierda. Aprendí a boxear durante medio año de zurda y con la otra mano, a darle la utilidad que no me había parado a pensar que podía adquirir. Y me alegro, me alegro mucho, porque en ese tiempo reflexioné, y me siento mucho más capacitada a ganar lo que esté por delante después de aquella lesión que antes.

  1. ¿Eres consciente de que ahora mismo eres un ejemplo de constancia y fortaleza?

Me encantaría pensar que fuese así, porque soy consciente de que es el único camino. Por lo menos en la filosofía que yo llevo. Puedes tener un golpe de suerte y ganar, sin esfuerzo, pero es simplemente eso, un golpe de suerte. Creo que la clave está en la constancia, en proponértelo, y que todo el mundo puede hacer algo que se proponga y luche realmente por ello, no solo vale con desearlo, sino hay que demostrarlo y luchar por ello.

  1. ¿Recuerdas algún combate en especial de todos los que has disputado?

Sin lugar a dudas, los comienzos son lo más duro y por ello te dejan un poco de huella. Siempre recordaré con mucho cariño tanto mi debut amateur como el profesional. Son peleas que te marcan y son momentos de muchos nervios, pero muy bonitos cuando los recuerdas. Así que creo que me quedaría con esos. Luego los ha habido muy duros, los ha habido largos, cortos, pero me quedo con esos, los inicios, los primeros combates.

  1. ¿Crees que el boxeo femenino tiene la visibilidad y reconocimiento que merece?

Tengo que decir que no, no lo creo. Yo he llegado a lo más alto que se puede llegar en el boxeo, y sí que es cierto que he salido en muchos medios pero a raíz de haberlo ganado. Para llegar ahí hace falta muchísimo, muchísimo trabajo, y seguramente que muchas de las mujeres que no llegan no lo hacen precisamente porque no se les ha dado la importancia o la visibilidad que merecía o que hacían falta. No creo que esté reconocido, no.

  1. ¿Te has encontrado con algún prejuicio dentro del deporte por ser mujer?

Tengo que decir que no, que no me he encontrado con ningún prejuicio porque yo siempre he ido muy segura de mí misma, muy directa a hacer las cosas y siempre que he encontrado, o que he podido creer que había gente que enturbiaba eso, pues he cogido otro camino, otro rumbo, no le he dado pie y siempre que he ido ahí no para pasar el tiempo sino para conseguir resultados. Así que yo creo que eso también ha ayudado a que nadie me falte por ser mujer y que me tengan en cuenta como uno más de los que están en el gimnasio.

  1. Ahora deberás defender el título pero, aparte de eso, ¿qué objetivos tienes a corto plazo?

Mi objetivo principal a corto plazo es defender el cinturón en lo deportivo, y en lo personal, pues estoy montando una empresa con mis compañeros, que eso también es un objetivo, y una forma de seguir adelante con el boxeo porque está relacionado, y nada más. Ahora mismo estoy muy centrada en el boxeo y otra cosa que no sea eso se sale de mis planes.

  1. ¿Y a largo plazo?

Evidentemente también están relacionados con el boxeo, y será unificar. Eso nunca se ha hecho en España, y unificar es ser campeón de varios organismos al mismo tiempo. Ojalá se me diese la oportunidad y poder demostrar que se puede, y volver a hacer historia consiguiéndolo pues sería increíble. Y también que mi empresa hubiera salido adelante y vaya bien.